Los Costos Reales de
la Globalización
Para los Agricultores,
Consumidores, y Nuestra Cadena Alimenticia[1]
Traducido al español por MSc.
David Alfaro.
La globalización ha llegado a ser un asunto
público de gran importancia en la última década. La mayor controversia se ha centrado
recientemente en la Organización Mundial del Comercio (OMC). La OMC fue fundada
en 1994, remplazando el Acuerdo General de Tarifas y Comercio (GATT), y tiene
la autoridad de dirigir el comercio internacional, administrar los tratados de
libre comercio, y resolver disputas comerciales entre las naciones miembros. Sin embargo, con la OMC, la autoridad fue
ampliada para cubrir comercio en servicios, así como en mercancías – incluyendo protección a los
derechos de propiedad intelectual asociados con cosas como grabaciones
artísticas, programas de cómputo y materiales genéticos patentados. También, la OMC tiene mucho más autoridad
sobre el comercio de productos agrícolas que el que se le otorgaba al
GATT. El objetivo implícito, sino
explicito de formar la OMC fue de reducir y eventualmente eliminar todos los
obstáculos al comercio, con el fin de lograr un “mercado libre global”.
La globalización, en concepto, es mucho más
amplia en significado que “Mercado libre global”. ” Globalizar” de acuerdo con
el diccionario Wester significa “hacer mundialmente en alcance o aplicación”.
El objetivo de la OMC es “hacer la economía mundial en alcance”. Sin embargo, nosotros no podemos globalizar
la economía sin afectar simultáneamente la ecología y la sociedad
globalmente. Este es el centro de la
discusión en la OMC. ¿Cuales son los verdaderos beneficios y costos de la
globalización de la economía, no solamente para la economía mundial, si no
también para la comunidad mundial y el mundo en si mismo?
Nosotros
vivimos en un ecosistema global, la biosfera, a pesar de que nos guste o no nos
guste. Nosotros no tenemos opción; esa
es la naturaleza de la “naturaleza”. La
atmósfera es global. Cualquier cosa que
nosotros pongamos en el aire en un lugar, eventualmente podría ser encontrado
en otro lugar del globo. El clima es mundial. El calentamiento o enfriamiento
de los océanos en una parte del mundo afecta el clima en otra parte, lo cual a
su vez afecta la temperatura de los océanos en otra parte del globo. Así, los
océanos no son solamente internacionales, si no también mundiales. Todos los elementos de la biosfera están interrelacionados e
interconectados, incluyendo los elementos humanos. Todos nosotros somos miembros de la comunidad
global de la naturaleza. Nosotros no tenemos alternativa en este asunto.
De manera
creciente, nosotros estamos viviendo en una comunidad “social”
globalizada. Comunicaciones
globalizadas– prensa escrita, radio, televisión, e Internet – han borrado las
fronteras nacionales de la comunicación, resultando en el esparcimiento de valores
culturales comunes alrededor del mundo. El viajar por el mundo ha llegado a ser
más rápido, más fácil y mas barato,
resultando en un mayor intercambio entre personas de diferentes valores
culturales y sociales de diferentes naciones. Consecuentemente, las
distinciones entre culturas han disminuido.
Parece ser que nos movemos hacia una membresía universal, en una cultura
común y global.
Sin embargo,
en asuntos de cultura nosotros tenemos
el derecho y la responsabilidad de escoger.
Nosotros tenemos el derecho de mantener los aspectos que consideremos
únicos de nuestra cultura local o
nacional. Y nosotros tenemos la responsabilidad de proteger este derecho
contra las fuerzas económicas o políticas que nos empujan hacia una cultura
global única.
Nosotros
parece que también nos movemos hacia una economía única y global. El comercio
internacional se ha incrementado dramáticamente en las últimas décadas, primero
bajo los convenios del GATT y ahora bajo la OMC. Todas las economías nacionales
del mundo están interconectadas ahora en su dependencia del comercio. Los
problemas en cualquier parte de la comunidad económica mundial, en Japón y
Argentina como ejemplos recientes, crean problemas económicos para todas las
naciones alrededor del globo. El propósito implícito de la OMC es el de remover
todas las barreras al comercio y crear una economía única y global.
En este asunto, nosotros también tenemos el
derecho y la responsabilidad de escoger.
Cada nación tiene el derecho de mantener aquellos aspectos locales y
nacionales de su economía que son necesarios para proteger sus recursos y su
gente de la explotación. En una verdadera economía global, las fronteras
políticas y sociales que ahora resisten tal explotación económica, podrían ya
no existir. Cada nación tiene la
responsabilidad de mantener tales fronteras hasta donde sea necesario para
proteger los recursos y su gente de la explotación económica. Nuevamente, esta es la esencia de la
controversia en la OMC, ¿cuales son los beneficios y costos de remover las
fronteras económicas entre las naciones, para crear una sola economía global?
Talvez la mejor forma de iniciar analizando
esta pregunta, es preguntándose ¿cuales fronteras a la globalización existen
actualmente y porque estas fronteras están ahí en primer lugar? Las fronteras que existen en la naturaleza,
las fronteras ecológicas, fueron puestas ahí por procesos naturales. Tales
rasgos físicos como océanos, montañas, aun ríos y colinas, separan una
bioregion física de otra. ¿Porque existen esas fronteras en la naturaleza? Posiblemente porque la naturaleza es
intrínsicamente diversa, las fronteras son la forma en que la naturaleza define
su diversidad. Las fronteras definen la
forma o estructura de aquellas cosas que respaldan la vida: luz solar, aire,
agua, suelo. Las fronteras definen la estructura de las cosas vivas: bacterias,
hongos, plantas, animales y seres humanos. Nosotros también sabemos que la
diversidad es necesaria para la resistencia, elasticidad y regeneración. Sin
diversidad, sin fronteras, la naturaleza no podría sostener la vida, incluida
la vida humana.
Las fronteras políticas y culturales son
aquellas que definen las “comunidades” de gente.-incluyendo ciudades, estados y
naciones. Nosotros establecimos tales
fronteras para facilitar las relaciones entre la gente dentro de esas fronteras
y para diferenciar las relaciones de la gente de una determinada
“comunidad” con la gente de otra
“comunidad”. Dentro de las fronteras,
las relaciones fueron cuidadas para favorecer la conexión social y la seguridad
personal. El propósito de las fronteras entre “comunidades” era el de mantener
algún sentido de identidad, y de esta forma, de diversidad entre diferentes
grupos o comunidades de gente. Históricamente, la gente ha valorado tal
diversidad como un medio de mantener alternativas y oportunidades- consideradas necesarias por salud,
crecimiento, tolerancia, y seguridad de la sociedad en el largo plazo.
En tiempos pasados, las fronteras culturales y
políticas tendían a coincidir con las fronteras naturales – océanos, montañas,
ríos y Colinas. Sin embargo durante la era industrial, existió la creciente
tendencia a ignorar la guía de la naturaleza, permitiendo a las consideraciones
políticas y económicas tomar la prioridad sobre la naturaleza al definir los
límites de nuestras relaciones personales. Las guerras han marcado las
fronteras de los países con líneas que tienen poca relación con su topografía y
cultura. Pueblos y ciudades han expandido sus fronteras con poca consideración
del uso adecuado a largo plazo de sus tierras, cubriéndolas con edificios y
concreto. Y con la tendencia hacia una
“comunidad global”, las restantes fronteras sociales y culturales que alguna
vez definían grupos con valores sociales, éticos y morales diversos, han sido
completamente ignorados.
Con algunas notables excepciones, las fronteras
económicas, al menos durante el último siglo, han sido las mismas que las
fronteras políticas de las naciones. Históricamente, cada nación ha tenido su
propia moneda, y las relaciones económicas entre aquellos de una misma nación
han sido sustancialmente diferentes de las relaciones económicas entre las
naciones. El Imperio Británico de los inicios de 1900, el cual una vez incluyo
una quinta parte del globo, pudo haber sido considerado una unidad económica. Mas recientemente, el Tratado de Libre
Comercio de Norteamérica (NAFTA) y la Comunidad Económica Europea (CEE) representan intentos de poner juntas
varias naciones dentro de una misma frontera económica. Pero, la mayoría de las
comunidades económicas han sido definidas como naciones individuales.
El propósito de las fronteras económicas
es el de promover el “libre comercio” entre las fronteras y realizar un
“comercio selectivo” con aquellos grupos separados por las fronteras.
Históricamente, la diversidad económica entre las naciones ha sido considerada
un medio necesario de asegurar alternativa y oportunidad – necesariamente por
salud, crecimiento, tolerancia, y seguridad de la economía global en el largo
plazo. La humanidad no desea poner todos sus “huevos económicos en la misma
canasta”.
Entonces, ¿porque los lideres de las mayores
potencias económicas del mundo han decidido ahora poner todos sus “huevos
económicos” en la “canasta de la OMC”? La
respuesta más lógica parece ser que los líderes del mundo ahora están más
motivados por consideraciones económicas de corto plazo, que por
consideraciones de largo plazo relacionadas con las preocupaciones por la
cultura humana y el medio ambiente. Al respecto,
otras naciones aparentemente han sido mal orientadas por la “cultura económica”
de los Estados Unidos, los cuales ahora dominan la economía mundial. El
tremendo crecimiento de la economía de los Estados Unidos durante el siglo
pasado es ampliamente atribuido a nuestra economía del “competitivo libre
Mercado”. Admitimos que esta nueva “cultura de la economía”, ahora también
predomina entre muchas naciones de las de mayor poderío económico en el mundo.
En esta cultura, las fronteras económicas son
vistas como obstáculo al comercio, el cual limita la habilidad de los
inversionistas de maximizar la eficiencia económica. “El libre Mercado” entre las naciones
resultara en una economía global mas eficiente, dicen ellos, beneficiando así
la gente de todo el mundo. Las actuales barreras al comercio, dicen ellos, no
son mas que artificiales, resistencias políticas diseñadas para proteger,
ciertos individuos e industrias en las naciones, de la competencia económica
con otros productores mas eficientes en otras naciones. La OMC debe trabajar
para remover estas barreras, permitiendo a los productores más eficientes en el
mundo producir las mercancías y servicios, resultando en un menor costo para
los consumidores- aseguran ellos.
Tales afirmaciones están sustentadas en teorías
económicas del comercio las cuales históricamente han hecho del “libre
comercio” algo como “doctrina sagrada” de la economía-particularmente entre los
economistas mas conservadores, puntos de vista de los cuales han estado en boga
por algún tiempo. La “teoría del libre
comercio” de la economía contemporánea tiene sus fundamentos en los escritos
del economista Británico, David Ricardo, a inicios de los 1800. Ricardo mostró
que cuando dos individuos escogen el comercio, cada uno esta mejor después del
comercio que antes del comercio. La
gente tiene gustos y preferencias, y consecuentemente, cada persona valora las
mismas cosas de diferente manera. Entonces, si yo doy mas valor a alguna cosa
que usted ahora posee, que a alguna cosa que yo poseo, y usted da mayor valor a
esa cosa que yo poseo, que a la cosa que usted posee, ambos vamos a ganar en el
comercio. Yo logro algo que yo valoro
más que la cosa que tengo y lo mismo le sucede a usted.
El mismo concepto puede ser usado para mostrar las
ganancias potenciales del comercio asociado a la especialización. Un agricultor
puede ser más eficiente productor
de un cultivo, digamos maíz, y otro agricultor más eficiente produciendo
otro producto, digamos ganado. Entonces, un agricultor se puede especializar en
Ganado y el otro en maíz. El mejor
productor de maíz puede entonces comerciar maíz por ganado, y el productor de
ganado comerciar ganado por maíz, y los dos estarán mejor que si cada uno
intenta producir ambos, maíz y ganado.
Aun cuando, uno de los agricultores sea mejor
productor de ambos, Ganado y maíz, el otro agricultor tendrá ventaja
“comparativa” en producir uno o el otro.
Digamos que el primer agricultor puede producir 1200 lb. de carne o 300
qq de maíz con determinada cantidad de tierra, mano de obra y capital. Asumamos
que el Segundo agricultor puede solamente producir 750 lb. de carne o 250 qq de
maíz, usando la misma cantidad de recursos-no tanto en ninguno de los dos
productos como el primer agricultor.
Si el primer productor decide producir
solamente maíz, el o ella tendrá que sacrificar 4 lb. de carne por cada qq. de
maíz producido (1200/300). Sin embargo, si el segundo agricultor decide
producir maíz, el o ella solo tendrá que sacrificar 3 lb. de carne por cada
quintal de maíz (750/250). En términos económicos, esto significa que el
Segundo agricultor tiene “ventaja comparativa” en producir maíz, porque su
“costo de oportunidad” en producir maíz
es menor. Los dos agricultores tendrán
que sacrificar menos carne por cada qq. de maíz si el Segundo agricultor usa su
tierra, trabajo y capital para producir el maíz y el primer agricultor produce
la carne. Usando la misma lógica. El
primer agricultor tiene menor “costo de oportunidad” de producir carne – ¼ de
qq. de maíz por lb. de carne (300/1200) comparado con 1/3 qq. por lb. (250/750)
para el Segundo productor.
Aun cuando la aritmética parece complicada, si el segundo agricultor
se especializa en maíz y el primero en ganado de carne, y ellos intercambian
sus productos, ambos estarán mejor que si cada uno produce su maíz y ganado de
carne. Desde luego, el mundo real es
mucho mas complejo que el simple ejemplo de “dos agricultores y dos productos”,
pero esta simple situación de comercio de “uno a uno” esta todavía en el corazón
de la teoría económica de comercio contemporánea.
Entonces, si los dos comerciantes ganan de la
especialización y el comercio, ¿que esta mal con el “libre comercio”? Los problemas aparecen porque el “libre
comercio” de dos individuos independientes, en el contexto de los inicios de
1800, no refleja con precisión la realidad del comercio entre las naciones de
los inicios del 2000.
Primero, el comercio es realmente libre solo si
las dos partes son “libres de no comerciar”. Los participantes en el “libre
comercio” deben tener una relación “interdependiente”. Interdependencia
implica que la gente depende del uno al otro por”elección”, no por necesidad.
Si una parte es dependiente de la otra, la parte dependiente podría tener no
elección, y tendría que hacer lo que fuese necesario para mantener la relación.
Cuando ambos son independientes, ninguno tiene obligación de mantener la
relación. Las relaciones “interdependientes” pueden ser formadas solamente
entre dos entidades independientes. Bajo tales circunstancias, las relaciones
son formadas solamente si ellas son beneficiosas para las dos partes y
continuaran existiendo hasta tanto se mantengan
beneficiosas para ambos. Mediante
la OMC, las naciones más fuertes están tratando de forzar las naciones más
débiles para formar relaciones de comercio “dependientes”-para crear
situaciones donde las naciones débiles son “no libres de no comerciar”.
El comercio hecho bajo condiciones de coerción,
bajo explicitas o implícitas amenazas de retribución si uno no comercia, no es
libre comercio. El niño de escuela, que comercia su almuerzo con un matón para
que lo proteja de otro matón, no esta participando del libre comercio. Tampoco lo esta haciendo una nación débil que
comercia con una nación fuerte, bajo la amenaza de denegarle la protección
militar de un tirano. Tampoco es “libre
comercio” si una nación es dependiente de la otra en su bienestar económico,
como en los casos cuando una nación ha creado grandes deudas con la otra. Las
naciones pobres son hechas dependientes de las naciones ricas por su
desproporcionada riqueza económica, su infraestructura económica y ventaja
tecnológica, sin tener en cuenta su intrínsico valor para la humanidad. En
muchos casos, las naciones ricas son capaces de explotar los trabajadores y los recursos de las
naciones pobres mediante el comercio, porque la nación pobre no ve otra forma
de evitar la inanición física de su gente. Esto no es libre comercio.
Segundo, el “libre comercio” asume “comercio
informado”. Ambas parte deben entender
las consecuencias finales de sus acciones.
Si un vendedor de autos vende autos a sus clientes, conociendo que el
auto consume mucho combustible, necesita muchas reparaciones y que es inseguro
para manejarlo, y lo vende sin informar a su cliente, esto no es “libre
comercio”. Cuando una nación desarrollada impulsa a una menos desarrollada a
producir para la exportación, conociendo que tal producción conlleva la
explotación de sus recursos humanos y naturales, y hace eso sin informarles a
ellos las consecuencias, esto no es libre comercio. Los líderes de las
naciones menos desarrollados se pueden
beneficiar de este comercio, incluyendo sobornos y sobrepagos por parte de los
explotadores, pero los recursos de la nación menos desarrollada serán explotados
en lugar de ser desarrollados. La gente tendrá menores oportunidades para
desarrollar su país después del comercio que antes de este. Los explotadores
conocen las consecuencias, pero los explotados no. El comercio desinformado no es “libre
comercio”.
Tercero, “libre comercio” en la teoría
económica implica que la decisión es hecha por un individuo, no por una nación.
Los individuos son gente integra, y se presume que no tienen conflictos
internos sin resolver en relación al valor relativo de las cosas que están
siendo comerciados. Las personas comercian solamente si ellos deciden que el
negocio, en general, es bueno para ellos como un todo. Las naciones, por otro lado, pueden negociar
tratados de comercio, contra los cuales una parte substancial de la población
de la nación esta opuesta-algunas veces mas de la mitad de la población esta
opuesta, antes y después de que el tratado tiene lugar. El razonamiento económico para tales acuerdos
es que si los beneficios económicos para aquellos que favorecen del tratado, es
superior que los costos que este tiene para los que se oponen, la nación como
un todo se va a beneficiar del tratado.
La economía es incapaz de manejar las
relaciones interpersonales. En economía,
se dice que una nación gana del comercio, si aquellos que se benefician del
comercio, pueden compensar aquellos que pierden y todavía les ha quedado algo.
Desde luego, los ganadores no están bajo obligación legal de compensar a los
perdedores, y es raro que alguna vez lo
hagan. No importa si los ricos se hacen
más ricos y los pobres más pobres. En economía, no importa a cuanta gente le va
relativamente peor o mejor por el comercio, en tanto el comercio resulte en
crecimiento de la economía. La economía
contemporánea no aborda el tema de la equidad y la justicia social.
Finalmente, los principios fundamentales de la
teoría económica del comercio están sustentados en una “economía de
intercambio”-una persona intercambia algo con otra. En una economía internacional, “las ventajas
comparativas” en comercio pueden ser distorsionadas por fluctuaciones en el
tipo de cambio, resultando de las diferencias en políticas monetarias de los
países. Tales fluctuaciones pueden causar que las exportaciones de una nación
sean mas o menos costosas para los importadores de otra nación, esto por
razones totalmente si relación a la eficiencia productiva. Bajo estas
condiciones, “los libres mercados” no resultan en un eficiente uso de recursos.
En la teoría clásica de comercio, también, cada
parte del negocio usa sus recursos individuales, tierra, trabajo, capital,
tecnología, etc., para hacer lo que ellos hacen mejor-explotar su ventaja
comparativa. No se considera la posibilidad de que una nación pueda en su lugar
transferir algunos de sus recursos, tales como capital y tecnología productiva,
hacia otra nación donde ellos puedan
generar mayores utilidades. La movilidad del capital y la tecnología, símbolos
de la economía global de hoy en día, elimina la “ventaja comparativa” de las
naciones de mayores costos, forzándolas a importar de las naciones de menores
costos, devaluando la tierra y el trabajo en las naciones de mas altos costos
hasta niveles competitivos globales.
Debido a estas inconsistencias entre la teoría
económica y la realidad económica, la mayoría del comercio internacional hoy no
se ajusta a la teoría económica del “libre comercio”. Aun más importante, la
oposición y el abierto desafió a la OMC, por parte de países alrededor del
mundo, indican que cualquier futura expansión del comercio a la fuerza sobre la
gente, por parte de la OMC, casi seguro “no” será libre comercio, sino comercio
“coaccionado”.
Si los objetivos finales del “libre Mercado” de
la OMC se alcanzan, todas las fronteras económicas nacionales serán removidas.
Inicialmente, todas las barreras económicas al comercio se traducirán en
tarifas, y en el tiempo, todas las tarifas serán eliminadas, borrando todas las
fronteras económicas entre las naciones. La economía mundial presumiblemente
operaria parecido a una economía nacional. “El comercio internacional” será
similar al “comercio interestatal”, y a ninguna nación se le permitirá tener
leyes que interfieran con este comercio.
Sin embargo, bajo la OMC, nada podría ser excluido arbitrariamente del
“comercio internacional”.
Ultimadamente, cualquier cosa que nosotros poseamos podría tener que ser
ofrecido para la venta al mejor postor. La OMC podría decidir qué nosotros
podemos y no podemos excluir del Mercado mundial. También, a ningún vendedor o comprador se le
permitirá ofrecer un diferente precio o diferentes condiciones de comercio a una nación que las ofrecidas a cualquier
otra.
Bajo tales reglas de comercio, una nación no
podría subsidiar su agricultura por
ningún medio que pudiera ser distorsionante al comercio, esto es, no se podría
subsidiar a los productores de un producto mas que lo que se subsidia a los
productores de otro. Una nación no
podría establecer estándares ambientales, de salud y seguridad para sus
procesos productivos que fuesen más restrictivos que aquellos especificados por
la OMC. Una nación no podría cerrar sus
fronteras a aquellas “exportaciones culturales” procedentes de otras naciones y
aprobadas por la OMC-películas, programas televisivos, ropas y revistas-no
importando cuan repulsivas ellas podrían ser para los residentes de esa
nación. Una nación no podría resistirse
a vender sus recursos naturales, tales como minerales, petróleo, o aun agua, a
otra nación. También, la OMC estaría lista para forzar la aplicación de
patentes comerciales y los derechos de propiedad intelectual mundialmente, sin
importar que la gente del mundo este de acuerdo en la patentizacion de todas
estas cosas, como las formas de vida.
Estas son algunas de las consecuencias potenciales de la visión sobre la
globalización que tiene la OMC.
¿Entonces, cuales son los “verdaderos” costos
de la globalización para los americanos?
Después de todo, nosotros somos la nación más fuerte entre las fuertes,
y el más fuerte promotor de los objetivos de “libre Mercado” de la OMC.
Ciertamente, los Estados Unidos esperan beneficiarse económicamente– al menos
en términos de crecimiento económico. ¿Pero, a cual costo social y ecológico?
¿También, podemos nosotros al menos estar seguros que los beneficios económicos
de la globalización favorecerán a la “gente de las naciones”, en vez de un
selecto grupo de inversionistas y ejecutivos de las “corporaciones globales”?
Primero en la agricultura, hasta hace mas o
menos una década, pocos se cuestionaban la habilidad de los agricultores
americanos de competir con los agricultores de cualquier parte del mundo.
Nosotros éramos los auto-declarados líderes globales en agricultura. Nosotros teníamos los más eficientes y
educados agricultores en el mundo, usando la más reciente tecnología
productiva, para cultivar la mejor tierra agrícola en el mundo. Sin embargo, en
años recientes, la participación de los Estados Unidos en las exportaciones
agrícolas globales ha caído en picada, reduciendo las ganancias de las fincas,
y sacudiendo la confianza de los agricultores americanos en su capacidad para
competir.
La participación de los Estados Unidos en el
Mercado global de exportaciones de soya y derivados, por ejemplo, cayó del 80
% durante los años 60, a solamente 35 %
en 1998-2000. En el mismo periodo, la
participación combinada de Argentina y Brasil creció de menos de 10 % hasta
cerca de 50 %. Abundantes tierras y climas favorables, aunados a bajos costos
de mano de obra y favorables relaciones de cambio, han dado a Argentina y Brasil
una clara ventaja competitiva-no solamente para soya, pero también para maíz y
la mayoría de los otros granos.
Los productores americanos de ganado encaran
una fuerte competencia de Canadá y México en el Mercado doméstico y en los
mercados de carnes, causando que algunos productores se cuestionen la sabiduría
del NAFTA. Las amenazas de los agro
negocios de mover sus operaciones de confinamiento en gran escala de producción
de animales a México o a otras partes, para evitar las crecientes restricciones
ambientales y de bienestar animal, también lanzan sombras sobre el futuro de la
producción de carne en los Estados Unidos. Sur América y Australia son
productores de bajos costos de Ganado en escala, y países como México y China pueden ganar ventajas competitivas en
una reestructurada industria global de cerdo y pollo.
El decrecimiento de las exportaciones ha
llevado a los agricultores Americanos a su cuarto año consecutivo de
“emergencia” económica-resultando en $5-$9 billones por año de pagos gubernamentales
de “emergencia”, en adición a los ya generosos programas de beneficio
agrícola. Los agricultores Americanos
están entre los más subsidiados en el mundo, y la nueva ley agrícola, parece
ciertamente mantener esta dudosa distinción.
Sin estos generosos subsidios de los que pagan impuestos, la
exportaciones agrícolas Americanas serian mucho menores, y nosotros estaríamos
en medio de una “crisis financiera agrícola”, al menos tan severa como aquella
de los años 1980. Sin la continuidad de estos grandes subsidios, los
agricultores Americanos probablemente no serán capaces de competir en el libre
mercado de una economía global, a pesar de lo que los promotores del libre
Mercado puedan decir.
La carencia de competitividad en la
agricultura Americana, no es un fenómeno
de corto plazo que resulta de relaciones desfavorables de intercambio o de una
economía global deprimida. Como lo señalo recientemente Steven Blank en su reciente libro “El Final de la
Agricultura en el Portafolio Americano”, el incremento en los costos de la
tierra y el trabajo están destruyendo la tradicional ventaja competitiva de los
agricultores americanos en los mercados mundiales. La creciente demanda por tierra en las áreas
rurales con propósitos residenciales, cuando las urbanizaciones adquieren más
tierras y espacios para viviendas, harán
aun las buenas tierras para agricultura demasiado costosas para producir. Las oportunidades de empleo que se están
generando a partir de la “nueva economía” harán muy alto el sacrificio económico
de una ocupación en la agricultura. Los
campos de maíz no pueden competir con los condominios por tierra y el valle de
Missouri no puede competir con el valle de la silicona por mano de obra.
De acuerdo a Blank, los americanos escogerán sus mejores
alternativas económicas y dejaran la agricultura para los agricultores de otros
países. Los Estado Unidos continuaran siendo bien alimentados, dice el,
nosotros vamos simplemente a importar nuestra alimentos de otros países donde
ellos puedan ser producidos a menor costo. Nosotros vamos a explotar nuestras
ventajas comparativas, pero ellas no serán en la agricultura.
Aun cuando, Blank no trato este tema, si las corporaciones multinacionales tienen
éxito en ganar control de la agricultura global, este escenario es muy posible,
sino inevitable. Bajo los contratos de
producción de las corporaciones, los agricultores se convierten en dueños de
tierra, tractoristas, o encargados de limpieza en las porquerizas. Las corporaciones van a seleccionar la genética
de los cultivos y el ganado, serán los
dueños de los cultivos y la ganadería, y tomaran todas las decisiones
importantes-incluyendo donde y con quien ellos contratan. Estas mismas corporaciones controlaran el
acceso a los mercados globales de los productos y los productores sin contratos
no tendrán acceso a esos mercados.
Las corporaciones de agro
negocios multinacionales no tienen ligámenes con la familia, la comunidad, y
aun con ninguna nación, porque ellas no son gente real, y sus accionistas pueden
estar localizados en cualquier parte del mundo.
Ellas simplemente van a mover sus operaciones, incluyendo las
operaciones contractuales, a cualquier parte del mundo donde ellos puedan hacer
más dinero, y de manera creciente, esos será en cualquier lugar que no sea los
Estados Unidos. ¿Entonces, cual será el costo real de la globalización para los
agricultores Americanos? Posiblemente
el costo será la perdida de oportunidad de producir en los Estados Unidos, al menos
producir en el sentido que nosotros hemos conocido la agricultura en el pasado.
El fin de la “agricultura Americana” puede ser uno de los costos reales de la
globalización.
Puede ser que los Estados Unidos no se retiren
de producir alimentos, pero en el futuro se convertirá tan dependiente del
resto del mundo por alimentos, como hoy lo somos del petróleo. Los economistas sostienen que no importa
donde nuestros alimentos son producidos. Si producirlos en cualquier otra parte del mundo los hacen más
baratos, nosotros estaremos mejor sin agricultura en los Estados Unidos, eso
dicen ellos. Pero cuanto tiempo pasara
antes de que se forme una OFEC (Organización de países exportadores de
alimentos) para restringir el abastecimiento mundial de alimentos, causando que
se disparen los precios de los alimentos-como lo hemos visto hacer por la OPEC
con nuestros precios por la energía en el pasado. Aun más importante, nosotros
tenemos un abastecimiento de alimentos por pocos días en nuestras líneas de
abasto por un determinado momento. La interrupción del sistema global de
alimentos, aun por un periodo corto de tiempo, podría tener consecuencias
devastadoras para millones de personas.
Puede ser que nosotros podamos mantener las importaciones
de alimentos fluidas-mediante nuestro poder militar, si la coerción económica
falla. ¿Pero cuales serán los costos
reales? ¿Cuantos ataques terroristas tendríamos que esperar como consecuencia
de nuestra política global de alimentos?
¿Cuantas “pequeñas guerras” estaríamos obligados a pelear? ¿Cuanta gente habrá que matar para sostener
el sistema mundial de alimentos? El mas alto costo real de la globalización
puede ser pagado con sangre humana.
Aun si de alguna manera Estados Unidos mantiene
su seguridad alimentaría, las naciones con menores recursos productivos casi
seguro serán sujetos del “chantaje nutricional” en la nueva economía global.
Aquellas naciones que tienen alimentos inevitablemente van a amenazar con
negárselos a las naciones que no los tienen, como Estados Unidos ha negado
alimentos a nuestros “enemigos” en el pasado. Aun mas importante, aquellas
corporaciones que van a controlar la producción global de alimentos en el
futuro, van a usar su nuevo poder para moldear
las políticas nacionales de cada país en el mundo, incluyendo los
Estados Unidos.
Con las corporaciones multinacionales en
control del abastecimiento mundial de alimentos, los recursos de ninguna nación
estarán seguros de su explotación. No habrá límites efectivos para su habilidad
de explotar, contaminar y destruir. Y casi seguro, con el control de la
economía alimentaría por parte de las corporaciones, los precios de los
alimentos es mas factible que crezcan antes que bajen, y aquellos sin los
medios para pagar por mayores precios, estarán mas propensos a padecer hambres.
Un alto costo de la globalización puede ser la perdida de la seguridad
alimentaría-para la gente de ambas naciones, las pobres y ricas del
mundo.
Finalmente, ¿cuales son los costos
de la globalización del sistema alimentario para la sociedad global? La respuesta, muy posible, es la
sostenibilidad de la vida humana sobre la tierra. La pregunta de sostenibilidad es: ¿como
podemos nosotros llenar las necesidades de la gente en el presente, mientras
dejamos igual o mejores oportunidades para aquellos en el futuro? La respuesta a esta pregunta de
sostenibilidad es mediante sistemas de producción y distribución que sean
ecológicamente sustentables, económicamente viables, y socialmente responsables. La globalización es una estrategia diseñada
para la explotación económica de corto plazo, no para la sostenibilidad de la
sociedad en el largo plazo.
Un sistema alimentario sostenible, para ser
ecológicamente sustentable, debe trabajar en armonía con la naturaleza-no
intenta dominar o conquistar la naturaleza. La naturaleza es intrínsicamente
diversa. La diversidad en la naturaleza es necesaria para sostener la vida en
ella. Las “fronteras” en la naturaleza
definen la diversidad de los paisajes, formas de vida y los recursos necesarios
para sostener los procesos productivos sanos, naturales y sostenibles. Las
cercas naturales, los riachuelos y los montes definen agro ecosistemas únicos,
dentro de los cuales la naturaleza puede sostener diferentes tipos de negocios
humanos. La globalización removerá las
cercas naturales, desviara los riachuelos, y nivelara los montes para facilitar
la estandarización y homogenización de los procesos productivos. Las fronteras
naturales necesarias para la sostenibilidad serán removidas para alcanzar mayor
eficiencia económica. Un costo “real” de
la globalización para la sociedad será la perdida de la sostenibilidad
ecológica.
Un sistema alimentario sostenible, para que sea
socialmente responsable, debe funcionar en armonía con las “comunidades”
humanas, incluyendo los pueblos, las ciudades, y las naciones. La humanidad es
intrínsicamente diversa. La diversidad entre la gente es necesaria para las
relaciones “interdependientes”-relaciones de elección entre individuos únicos e
independientes. Aun cuando nosotros tenemos nuestra humanidad en común, cada
persona es única, y nosotros necesitamos “comunidades” humanas únicas, en las
cuales expresemos nuestra individualidad.
Las fronteras sociales y culturales definen esas “comunidades”-pueblos,
estados, y naciones. La globalización removerá esas fronteras y va a
homogenizar la cultura y la sociedad mundial. Las fronteras naturales
necesarias para sostener la responsabilidad social serán removidas para
alcanzar mayor eficiencia económica. Un costo “real” para la humanidad será la
perdida de la sostenibilidad social.
Un sistema alimentario sostenible, para ser
económicamente viable, debe facilitar relaciones armoniosas entre la gente y de la gente con su ambiente natural. La intrínseca
diversidad de la naturaleza y de la humanidad, debe ser reflejada en la
diversidad de su economía. Aún cuando
las ganancias potenciales de la especialización son reales, tales ganancias
están basadas en la premisa de que la gente y los recursos son intrínsicamente
diversos, con habilidades únicas para contribuir a la economía. El capitalismo competitivo esta basado en la
premisa de que los empresarios individuales toman decisiones individuales y
aceptan responsabilidades individuales por sus acciones. Si a la globalización
le es permitido destruir las fronteras que definen la diversidad de la
naturaleza y la gente, entonces ella va a destruir ambas, la eficiencia y la
sostenibilidad de la economía. Un costo
“real” de la globalización para la humanidad podría perfectamente ser la
perdida de la viabilidad económica en el largo plazo.
Los “verdaderos” costos de la globalización,
son simplemente muy altos para pagarlos. ¿Pero que podemos hacer nosotros para
evitar el pago de estos costos? ¿Como podemos
parar la globalización? Primero, nosotros podemos ayudar a la gente a darse
cuenta que la innegable existencia de un ecosistema global, una sociedad
global, y una economía global no justifica “la globalización económica”- la
eliminación de todas las fronteras económicas.
Las fronteras naturales son necesarias para asegurar la integridad
ecológica. Las fronteras culturales son necesarias para asegurar la responsabilidad social. Y las fronteras
económicas son necesarias para asegurar la viabilidad económica de largo plazo.
Sin fronteras, la biosfera será dejada sin forma, sin estructura, sin orden, y
sin vida.
Cada nación tiene ambos, un derecho y una
responsabilidad de proteger su gente y sus recursos de la explotación, así como
cada persona tiene el derecho y la responsabilidad de proteger su persona y su
propiedad de la explotación. La globalización podría negar estos, los más
fundamentales derechos humanos a las “comunidades” de gente que constituyen las
naciones del mundo. La gente necesita tener
relaciones sanas, uno con el otro y con el planeta, pero las relaciones
saludables son relaciones de elección, no relaciones de coerción. La sociedad global necesita un foro mundial,
tal como la OMC podría ser-no para remover fronteras, si no mas bien para
asegurar que cada persona en cada nación esta protegida de la explotación. Para
evitar los altos costos de la globalización, nosotros debemos reclamar nuestros
derechos como individuos y la soberanía nacional.
Otras cosas que nosotros podemos hacer para
luchar contra la globalización son más tangibles y prácticas. Por ejemplo, nosotros todos podemos ayudar a
desarrollar alternativas locales más sostenibles. Miles de agricultores y
consumidores en todo Norte América ya están uniendo esfuerzos para desarrollar
sistemas locales de alimentos más sostenibles.
Estas gentes se juntan regularmente en las comunidades, mercados de
agricultores, agricultura respaldada por la comunidad (CSAs), jardines
comunales, y otras actividades donde los agricultores y consumidores se reúnen
alrededor de sus alimentos.
Adicionalmente, el gran numero de conferencias en los meses recientes,
poniendo a los agricultores y consumidores juntos alrededor de preocupaciones
comunes sobre seguridad de alimentos, nutrición, calidad ambiental, justicia social, y otros temas de
sostenibilidad indican el interés creciente en sistemas locales de alimentos.
Los agricultores le pueden dar prioridad a los mercados locales al desarrollar
sistemas de producción más sostenibles.
El resto de nosotros podemos comprar tantos alimentos como nos sea
posible de los agricultores locales.
Nosotros podemos ayudar a construir una alternativa local y sostenible
ante la globalización.
Respaldar los sistemas locales de producción de
alimentos no significa que nosotros tenemos que renunciar a las naranjas, los
bananos, el café, y otros productos que no pueden ser producidos localmente. El
comercio cuando nosotros “somos libres de no comerciar” puede ser beneficioso
en todos los sentidos. Nosotros simplemente necesitamos vender y comprar
localmente hasta el punto necesario para mantener la sostenibilidad de nuestro
sistema de producción alimentario local.
Nosotros podemos y debemos continuar el comercio con aquellos en otras
regiones y otras naciones para ayudar a asegurar la sostenibilidad de la
agricultura en todas partes del globo.
Es solamente que las relaciones entre las regiones y naciones debe ser
“interdependiente”, en vez de “dependiente”, si el sistema mundial de alimentos
va a ser sostenible. Nosotros debemos mantener fronteras para mantener nuestra
identidad, nuestra integridad, y nuestra habilidad para actuar
independientemente.
Podría ser fácil ser escéptico sobre la
posibilidad de éxito de los sistemas locales de producción de alimentos-tales
sistemas actualmente constituyen una pequeña parte del inmenso sistema global
de alimentos. Los agricultores y consumidores podrían parecer muy pocos y muy
débiles para confrontar las gigantes corporaciones mundiales de alimentos. Sin
embargo, la tendencia hacia el sistema globalizado de alimentos, el cual
ocurrió en el pasado durante varias décadas, se llevo a cabo de agricultor en
agricultor y consumidor en consumidor. Uno a uno, como los agricultores
cambiaron lo que producían, y el lugar donde vendían sus productos, y los
consumidores cambiaron lo que consumían, y el lugar donde los compraban, el sistema alimentario que era local se
convirtió en global. De Nuevo, uno a
uno, nosotros podemos y debemos hacer los cambios necesarios para crear un sistema
local sostenible de alimentos.
¿Tendremos éxito nosotros en evitar
los altos costos de la globalización? Yo
no se si lo tendremos, pero si se que es posible, y consecuentemente, tengo
esperanza. La esperanza no es la
expectación de que algo bueno esta destinado a suceder, o aun de que las
predicciones favorecen algo bueno, si no mas bien, que algo bueno es
posible. Yo se que algo mejor que la
globalización es posible. Es esta, la muy real “posibilidad” de un sistema
local sostenible de alimentos que da a los agricultores y consumidores el
coraje de retar la globalización, con todo desde protestar en las calles, hasta
comprar y vender localmente. A pesar de si nosotros ganamos o perdemos en este
esfuerzo, la vida es
simplemente muy preciosa para vivir
sin esperanza.